
La que una vez fuera una región agrícola de fértiles campos, repleta de vida salvaje y abundantes cosechas, las Colinas Albanas (Alban Hills), se han convertido en un lugar peligroso y sin ley. Los viajeros –incluso los héroes aventureros- deberían mantenerse en guardia en todo momento. Ya no es seguro recorrer los caminos a pecho descubierto; en verdad, incluso para todo un pelotón de gerreros podría ser arriesgado. Los granjeros y propietarios locales, así como quienen sólo están de paso, son emboscados y robados por bandas de bandidos con una frecuencia alarmante. Y lo que es peor, la campiña está literalmente infestada de faunos (fauns) especiamente viciosos y agresivos que desprecian a la humanidad. Hasta hay rumores de que esos faunos han estado utilizando su magia para transformar a los animales salvajes en matadores de hombres.
El volcán del Monte Albano (Mt. Alban) ha estado inactivo durante desde donde alcanza la memoria, hasta que repentinamente regresó a la vida y eruptó con tal violencia que incluso el Santuario de Vulcano (Sanctuary of Vulcan) ha sido casi consumido –una circunstancia a la que los residentes a veces se refieren como la "Gran Agitación de la Tierra". Este fue el comienzo de la decadencia de las Colinas Albanas, y no hay señal de que vaya a mejorar. Aunque la precaución es ciertamente nuestro mejor consejo, las Colinas Albanas están en un estado tan desesperado que cualquier héroe que desee soportar esa carga será ampliamente recompensado por trasladarse hasta allí y tratar de ayudar a remediar la situación.
Al viajar a las Colinas Albanas desde Roma, es una buena idea utilizar la entrada este. No sólo porque haya una espectacular vista de la ciudad desde el Mirador de Rutilio (Rutilus Overlook), sino porque la Villa de Rutilio (Rutilus Village) es un lugar relativamente seguro. Diversos mercaderes ofrecen su mercancía en un pequeño mercado en la cara este de la carretera, donde tendrás la oportunidad de surtirte de provisiones y munición que seguramente necesitarás.
Cuando dejes atrás la Villa de Rutilio, te encontrarás con un Viejo Santuario Etrusco (Old Etruscan Shrine) que domina una bifurcación en el camino. Aunque fue construido por los etruscos, los romanos de la zona han mantenido el templo en buen estado y vale la pena echarle un vistazo.
Al girar a la derecha en la bifurcación llegarás a la Hondonada de los Bandidos (Bandit Hollow), un pequeño valle justo al sur de la entrada oeste del Roma. Este área es una arboleda casi inmaculada, aunque algunos campamentos bandidos se han establecido en la zona, consistentes simplemente en tiendas y fogatas. No hay senderos bien definidos a través de la Hondonada de los Bandidos, por lo que debes tener cuidado de no perderte, dado que los bandidos no son conocidos precisamente por su hospitalidad.
Al sur de la Hondonada de los Bandidos y está el Valle de Rutilio (Rutilus Valley), un área escasamente arbolada en que el terreno forma una gran cordillera que la recorre a todo lo largo, creando un camino circular alrededor del perímetro del valle. En varios puntos de ese camino hay campamentos establecidos por los la Banda del Puño (Pugnus Gang). La zona está, de hecho, seriamente infectada de bandidos ladrones. Los secuaces del Puño han establecido barricadas para poder vigilar más fácilmente tanto la entrada sur como la entrada norte del valle. Aunque no suene como un sitio al que alguien en su sano juicio quisiera dirigirse, esos campamentos están repletos del botón que los bandidos han robado a los viajeros a lo largo del camino entre Roma y el Santuario de Vulcano.
Un pequeño sendero hacia el suroeste sale del Valle de Rutilio y entra en el Santuario de Vulcano, que ciertamente constituye una vista digna de contemplar. Cuando se produjo la erupción del Monte Albano, una masa de lava fluyó hasta casi engullir el templo. Los residentes locales declaran que el magma se detuvo gracias a la actuación del propio Vulcano. La lava se eleva por detrás del santuario como en una gran ola rompiente. En frente del templo hay jardines decorativos y un camino de columnatas que conduce hacia el norte e intersecta con la carretera principal de las Colinas Albanas. El templo en sí se halla repleto de sacerdotes de Vulcano, los dáctilos (dactyls), y mercaderes cuyas artesanías han sido inspiradas por Vulcano y su legendaria forja. No hay duda de que los secuaces de la Banda del Puño han estado causándoles problemas a los sacerdotes y herreros del santuario. Quizás un héroe como tú podría llenar su bolsa y a la vez hacer un favor a los retoños de Vulcano.
Una abertura en el lado trasero del templo conduce al estreño cauce del Pasaje de Vulcano, que actualmente se divide en dos áres diferentes: el camino hacia la salida de los Respiraderos Volcánicos (Volcanic Vents), y la zona de lava al sur con los Huertos del Valle de Rutilio (Rutilius Valley Orchards). La única entrada a ambos lugares es el sendero que comienza en el Santuario del Vulcano.
El camino hacia los Respiraderos Volcánicos es un estrecho y angosto sendero entre dos riscos naturales. Aquellos que sufran de claustrofobia se sentirán muy incómodos en este lugar -¡con lo cual no queremos sugerir en absoluto que un formidable héroes de Roma vaya a ser tan débil como para sucumbir a semejante aflicción!-. Ocasionalmente el sendero se ensancha en áreas con forma de cuenco, pero eso ofrecerá poco alivio a los claustrofóbicos, pues es ahí donde los autómatas (automatons) han establecido pequeños campamentos para sus recargadores. Mientras atraviesas el camino verás el resplandor del magma en algunos puntos bajo tus pies, y cómo las fisuras de las paderes expectoran un nocivo humo negro.
El área al sur de los Huertos del Valle de Rutilio no se parece en nada al sendero hacia los Respiradores Volcánicos. Se parece más a unas dunas de hierba, con sus bajas y ondulantes colinas de lava enfriada. A lo largo de la base del Monte Albano hay varias concavidades en las que los autómatas minan el costado de la montaña. Si tienes prisa para marcharte, siempre puedes saltar desde el borde norte de este área; en caso contrario, la única salida es regresar por el sendero hasta el Santuario de Vulcano.
Tras emplorar el Pasaje de Vulcano, puedes dirigirte al norte desde el Santuario de Vulcano por donde llegarás hasta el Poblado de los Esbirros (Henchmen's Shacks), una pequeña villa de chabolas que sirve como base a los miembros de la Banda del Puño que patrullan los Huertos del Valle de Rutilio. Por difícil que resulte creerlo, estos bandidos operan bajo las narices de la República, y nadie hace nada al respecto. Las chozas y las fogatas se hayan esparcidos como basura por el Poblado de los Esbirros; de hecho, hay basura tirada por doquier, puesto que los bandidos no son exactamente las amas de casa más impecables. Hay una cárcel improvisada en medio del los campamentos en donde los bandidos del Puño encierran a los prisioneros que capturan. Estos secuaces son una gente cruel, y pocos de sus prisioneros vuelven a ver el mundo exterior.
Los Huertos del Valle de Rutilio son un vergel en expansión, rico y bien desarollado que, irónicamente, es uno de los más claros indicadores del caos que consume lentamente a la República del Roma. La Banda del Puño fue reclutada para mantener a salvo el vergel, pero en lugar de eso parece que se lo han apropiado por la fuerza. Nadie está totalmente seguro de qué sucedió con el propietario o su segundo al mando, Gratus, que estaba a cargo de los trabajadores de las huertas y que fue el responsable de contratar a esos hombres. Es posible que ambos están encerrados en la cárcel del Poblado de los Esbirros. Nadie lo sabe con seguridad. Los árboles frutales están cuidadosamente alienados en filas rectas delineadas por el camino pavimentado que atraviesa los huertos y llega hasta la Villa del propietario, una casona de campo bien aprovisionada donde podría -o no- hallarse el propietario. Algunas de las huertas contienen construcciones para el tratamiento frutícola y las casas de los trabajadores están desparramadas por los alrededores. Sin embargo esos hogares se hayan vacíos la mayor parte del tiempo, puesto que los bandidos les fuerzan a unas largas y agotadoras jornadas laborales. Los miembros de la Banda del Puño patrullan los huertos constantemente, para asegurarse de que los granjeros no cesan en su trabajo.
No es necesario decir que las gentes de los Huertos del Valle de Rutilio están desesperadamente necesitados de un héroe.Hay un edificio de tratamiento frutícola en la esquina suroeste de las huertas, que parece ser foco de atención para la Banda del Puño. Sus secuaces pasan mucho tiempo apoltronados alrededor de una gran hoguera han encendido cerca de la construcción. Si estás interesado en ayudar al desposeido propietario del huerto, podrías ir a "hablar" con esos bandidos.
Justo al norte del huerto, y a través de la carretera principal, hay un camino que atraviesa un valle densamente arbolado y llega a la Llanura del Sátiro (Satyr Glen). un tímido sendero recorre el valle pero desaparece al alcanzar la llanura. Esta llanura en sí está masivamente infectada por un maligno grupo de faunos, a quienes no les gusta ver a los humanos traspasando sus dominios. Los grandes árboles de la llanura casi taponan la vista del cielo, pero puedes ver lo suficientemente bien como para examinar los dos conjuntos de míticas ruinas que constituyen lo más destacado de la Llanura del Sátiro. Un impresionante acueducto recorre las colinas, empezando en la parte trasera del valle, y dirigiéndose al sur para salir del área y cruzar la carretera.
La Granja Desolada (Desolo Farm) es un lugar abandonado y oculto que se rumorea está maldito. Pese a su siniestra historia, los pobres habitantes de las Colinas Albanas utilizan la Granja Desolada para plantar los cultivos de los que subsisten. Esta tierra está escondida a la vista del pasajero por una ligera elevación de terreno, gruesos árboles, y un muro, que ayudan a los granjeros supervivientes a labrar sus campos sin la intromisión de los granjeros más acaudalados ni de los propietarios de fincas que desearían poner sus codiciosas manos en algo de tierra extra. Las fracturas del muro, especialmente en los extremos este y oeste, permiten el acceso a este área. La familia Desolada solía vivir en esta granja, pero fueron asesinados -algunos dicen que por un miembro de su propia familia- y se supone que ese fue el origen de la maldición. Los habitaltes locales creen que los Desolados asesenados continúan vagando por la granja en forma de larvas (larvae). Y lo que es peor, se supone que el miembro de la familia que traicionó al clan Desolado sigue libre, viviendo de los despojos que logró con su acto de felonía. Tamaña injusticia no puede permitirse. Pero ¿Quién en la fracturada República Romana se erguirá por la causa de la justicia?
La Granja de los Libertos (Libertus Farms), al norte de la Granja Desolada, es mucho mejor que su vecino del sur. Este área contiene huertas y granjas, establos, jardines, y por supuesto una casa de campo. Hay muchos trabajadores presentes, felices de hacer su trabajo. La mayor amenaza para la Granja de los Libertos es una manada de lobos que se dedican obstinadamente a robar gallinas y otros bocados. Este es seguramente el mejor punto de partida para cualquier héroe cuya misión sea ayudar a preservar la bendina República de Roma restaurando el orden en las Colinas Albanas.
Hay un pequeño contingente de bandidos en el Campamento de los Secuaces del Puño, situado al noreste de la Granja Desolada, donde el camino hacia Alba Longa se cruza con la carretera principal. Un par de tiendas, una fogata, y una colección de bienes robados son todo lo que constituye este campamento de bandidos de bajo nivel.
Hay un templo de Venus situado en lo algo del borde de una alta colina que domina la ciudad de Aricia y la mayoría de las Colinas Albanas. tallada en la misma ladera de la colina hay una estatua gigante de Venus. El abrupto camino hacia este templo parte de la carretera, cerca del puente hacia Aricia. Si quieres restaurar el orden civilizado de Roma en las Colinas Albanas, a pesar de todos los gamberros sin ley y las viciosas criaturas míticas que aborrecen a los hombres, puede ser una buena idea detenerse aquí y hacer una ofrenda a Venus, la diosa del amor y la belleza que es la madre ancestral de todos los romanos.
La entrada de Alba Longa es un pequeño sendero -oculto por algunos árboles caidos, vegetación, y trozos de ruinas- que conecta con el camino conducente al Templo de Venus. Un pasaje escoltado de columnas marca la auténtic entrada hacia Alba Longa. Aquí las estructuras están en ruinas que son excavadas por sus actuales habitantes. Pero hay informes de muertos vivientes y otros seres sobrenaturales que deambulan por la zona, lo que produce el temor de que los telquinos (telchines) -puesto que estos informes son perfectamente consistentes con la maligna hechicería que practican- podrían haberse infiltrado hasta un punto tan interno del territorio romano. Roma ciertamente necesita de un bravo héroe que lo investigue.
El Barranco de Inops (Inops Gully) corre por entre la ciudad de Aricia y la Granja Desolada. El barranco está encerrado por altas y escarpadas paredes. Un riachuelo, alimentado por las sobrecogedoras Cascadas de Inops (Inops Falls) en su extremo este, ataja por el centro del barranco y finaliza en el extremo oeste en una pequeña charca. Una ligera neblina flota perpetuamente sobre el área, dificultando la vista de la parte superior de las paredes rocosas. El Barranco de Inops sólo es accesible por las veredas de ambos extremos. La senda del límite oeste conduce hasta la Granja Desolada, mientras que el sendero este lleva hasta la entrada de Aricia. El barranco está dividido por un puente aricio; los arcos de su base permiten pasar entre las dos mitades. Cerca de la charca del extremo oeste hay un cierto número chozas habitadas por un grupo de amistosos romanos. La mitad este del barranco está en cambio poblada por bandidos que causan problemas sin fin a los pobres pero bien intencionados ciudadanos romanos. Los bandidos han establecido cuatro campamentos en el banco norte del arroyo. Debería ser fácil deshacerse de ellos, pero esos pobres romanos no tienen armas ni entrenamiento por lo que -triste pero cierto- no se atreven a enfrentarse a estos matones.
La gran ciudad de Aricia contiene demasiadas maravillas -y peligros- como para poder mencionarlas todas. Pero ten por seguro que venturoso héroe puede encontrar todo lo que necesite; desde esbirros que prestan sus servicios hasta suministros y provisiones, comida, bebida hasta instructores de todo tipo -en Aricia es posible hallar cualquier cosa... por un precio, desde luego-.
El Valle Dorado (Golden Valley) es un valle densamente arbolado que está controlado por un pequeño grupo de faunos. Estos faunos han estado corrompiendo a los osos de la zona con su retorcida magia. La malsana cueva en que viven contiene algunas de columnas y altares en ruinas. Los habitantes locales siempre han creido que esta cueva solía ser un templo de algún tipo. Pero ahora es la tierra de cultivo de todos los problemas que afectan a las Colinas Albanas.
Las Cataratas de Inops son en realidad dos cascadas -ambas magníficas y el trayecto para echarles un vistazo sin duda vale la pena-. Un pequeño santuario arrasado domina el Barranco de Inops y un huerto con su almacén agrícola son lo único que destaca en este área. El santuario fue una vez un hermoso mirador sobre las cascadas, pero recientemante ha caido en desgracia y la naturaleza se apodera de la zona. La construcción hortícola está lo suficientemente alejada del camino principal como para que nadie haya pasado por allí en bastante tiempo. A estas alturas, cuando tantos males han visitado las Colinas Albanas, nadie se atreve a explorar el viejo edificio y ver quien -¡o qué!- puede haberse establecido allí. Ciertamente no hay mayor medida de la decrepitud de Roma que el hecho de que no haya ningún héroe con el valor de alcanzar los abandonados rincones de la poderosa República.
Otra gran finca, llamada el Huerto de Gabinio (Gabinius Orchards), se encuentra al este de las Cataratas de Inops y tiene propiedades a ambos lados de la carretera. Aunque no es tan rica ni está tan bien desarrollada como las Huertas del Valle de Rutilio, esta sigue siendo una operación bastante próspera. Las huertas del lado este están junto al caserío del propietario, donde también se han construido pequeñas casitas para los trabajadores. Hay una buena cantidad de actividad honesta en este área, con los labradores haciendo su trabajo por toda la zona. La mitad oeste, sin embargo, ha sido poblada por agresivas manadas de lobos, y es mucho menos activa desde el punto de vista empresarial. Algunos de los trabajadores del Huerto de Gabinio han notado estraños sonidos procedentes la mitad oeste, cerca del viejo edificio que está junto a las Cataratas de Inops, pero ninguno se atreve a aventurarse lo suficiente como para ver exactamente qué está pasando.
El Presidio Primordial (Presidium Primoris) está constituido por un gran muro que marca los límites entre las propiedades seguras de Roma y las tierras salvajes que se encuentras más allá -como los Claros Venatrix hacia el este-. Este muro también establece el final del camino pavimentado que conduce a Roma. Al sur de la Huerta de Gabinio, a lo largo de la gran muralla, a una activa base de operaciones del ejércitoi romano, consistente en un pequeño establo para sus caballos y almacenes de suministros. Aunque realmente es sólo una desatendida guarnición militar, hay algunos puestos de mercaderes que atienden a los viajeros, y la zona es relativamente segura. El centurión al mando ha recibido informes de samnitas (Samnites) que se deslizan por entre sus hombres, pero estos informes aún no han sido confirmados. Desafortunadamente hay varios lugares en las Colinas Albanas donde podrían estar ocultándose.
El Lago Albano (Lacus Albanus) es una rica y atrincherada comunidad de Aricia donde los ciudadanos acaudalados tienen sus propias villas privadas. Un bucólico lago domina la zona, y hay una senda que lo rodea, con esculturas a todo lo largo de la orilla, y bancos que para los protegidos habitantes del Lago Albano se sienten a disfrutar del pacífico entorno. Jardines bien cuidados y filas de árboles perfectamente ordenados rodean cada villa. Las entradas a este área están en el norte, donde un camino adoquinado conduce a Aricia, y en la esquina sureste, cuyo serpenteante camino lleva hasta el Presidio Primordial. Guardias armados forman en ambas entradas para mantejer alejada a la canalla.
La villa del borde oeste del Lago Albano (la más cercana a la entrada sur de Aricia) es la ubicación de las bacanales albanas (alban bacchanalians), en que tienen lugar fiestas sin fin. Innumerables barriles de los más exquisitos vinos se almacenan en su sótano, accesible sólo desde el interior de la villa. La salida oeste de la villa conduce a un jardin fastuiso y cuidado jardín.
Por las Colinas Albanas ciertamente corren malos tiempos. Aparentemente la Banda del Puño tiene más autoridad en la región que Roma -¡y eso que está a las puertas de la misma Roma! Y desgraciadamente, las Colinas Albanas no son el único lugar en el que criaturas míticas y muertos vivientes han comenzado a escenificar su guerra contra la humanidad. En verdad, Roma tiene un débil asidero en sus vastas propiedades. La República está en un estado lamentable. Lo que necesita el mundo romano es un héroe que lo ponga todo en orden de nuevo. Pero ¿Dónde hallar semejante héroe?