Gods & Heroes
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Los Claros de la Venatrix: una serenidad engañosa

Al abandonar por primera vez las Colinas Albanas (Alban Hills) llegarás al plácido y pequeño estanque llamado el Espejo de Diana (Diana's Mirror), donde es muy fácil dejarse seducir por su tranquilidad. Algunas barcas de pesca flotan en el agua, y hay un par de botes desvencijados embarrancados la playa, donde los cocodrilos holgazanean sin prestarte atención. En el pueblo de Nemi encontrarás algunos mercaderes así como una o dos misiones que necesitan llevarse a cabo, pero lo más remarcable de este poblado es que está ubicada en medio del Espejo de Diana, sobre enormes pantalanes. Sin embargo, mucho más espectacular es el Templo de Diana situado en lo alto de la colina que está por encima de Nemi y del pantano.

Siguiendo el sendero que rodea la cara norte del estanque, encontrarás un puente que conduce hasta el templo. Pero por el camino podrás seguramente catar los peligros que acechan en este semi idílico paisaje, cuando te encuentres con un Oso de los Claros (Glades Bruin) o un no menos imponente Ciervo Rojo (Red Stag) -cuyas hastas miden un metro de ancho, y que podría atraverse de una cornada. Pronto descubrirás que la mayoría de los habitantes del bosque de Diana Venatrix no se muestran amistosos hacia los romanos. Los animales aquí son especialmente agresivos, como si una influencia maligna estuviera volviéndolos locos. Y eso son sólo aquellos que permanecen con vida: los osos y ciervos muertos vivientes se han convertido en un grave problema en varias zonas de los claros. Hasta las plantas muestran manchas antinaturales como resultado de una magia artificial. En verdad que hay algo muy, pero que muy malo en los Claros de la Venatrix.

Si deseas prestar homenaje a Diana, cruza el puente hacia el templo. Pero atención: hay samnitas (Samnites) establecidos en este área, y podría haber un guardia en el templo que te podría causar problemas. Esto es, por supuesto, suponiendo que logres pasar por encima del resto de repugnantes criaturas que hayan decidido emboscar a los viajeros que intenten cruzar el puente.

Si veneración y la rendición de culto no son tu fuerte, gira hacia el norte y dirígete hacia el Bosque Vestigo (Vestigo Woods). Esta zona está repleta de ciervos rojos, osos de los claros, y lobos grises (Grayhides) que tal vez no estén dispuestos a darte la más calurosa bienvenida. Pequeños senderos serpentean por entre los troncos, y algunos rayos de luz, deberían facilitarte la tarea de encontrar el camino del barranco, donde hay algunas ruinas a las que vale la pena echarles un vistazo, por mucho que hayan sido cubiertas por la vegetación.

Continúa viajando hacia el norte cuando dejes el Bosque Vestigo y ya no verás más árboles, porque estarás entrando en la Caverna del Rapto (Raptus Caverns). Infestada de escorpiones gigantes conocidos como Empaladores de los Claros (Glades Impalers), Arpías Sembradoras de Plagas (Harpy Plague Spreaders), y Arpías Brujas Incendiarias (Harpy Flame Witches), las Cavernas del Rapto no constituyen un sitio muy hospitalario. Al final de las cavernas están los restos esqueléticos de algunas bestias gigantes inidentificables, que las arpías usan como nidos.

Si te desalienta la perspectiva de una grotesca muerte a manos de las arpías, siempre puedes dirigirte al este del Bosque Vestigo. Eventualmente llegarás al Matorral Sálico (Salicus Thicket), pero entonces quizás prefieras dar media vueltta y probar suerte con las arpías y escorpiones, pues los centauros (Centaurs) han establecido su residencia aquí. La entrada al matorral está vigilada por una pareja de enormes centauros, y si logras traspasarlos, tus problemas no han hecho más que empezar. El campamento principal está guardado varias de esas terribles criaturas. ¡Pero imagina la gloria de infiltrarte hasta el corazón del su campamento y acabar con su líder! Desde luego, es más fácil decirlo que hacerlo. Pero aún así, estoy seguro de que un formidable guerrero como tú puede hacerlo.

Si te diriges al norte desde el Matorral Sálico, mejor vete acompañado de uno o más amigos. Desde que el río se abrió paso a través de las montañas al norte de los Claros de la Venatrix, las ruinas griegas del Pozo de Egeria (Egeria's Well) han estado inundadas y controladas por las nereidas (nereids), un tipo de ninfas acuáticas que son mortales hechiceras. Las estoicas ruinas no bastan para protegerte de la furia de estas ninfas. Tendrás que se extremadamente cauteloso cuando te enfrentes a ellas porque probablemente te enfrentarás a más de una. Las cataratas del pozo de Egeria's Well son una vista digna de admirar, especialmente como telón de fondo para las antiguas ruinas. Y quién sabe los tesoros que las ninfas estarán ocultando. Pero una pregunta mejor sería: ¿Vale la pena tratar de descubrirlos cuando te arriesgas a ser el próximo sacrificio del altar de las nereidas?

Si tienes la suerte de escapar del Pozo de Egeria's Well con vida, puedes continuar viajando hacia el este hasta los Despeñaderos de Catarata (Cataracta Crags). Los samnitas también han llegado hasta aquí y han ocupado todo este territorio, por lo debes tratar de hilar fino. Es decir, a no ser que llever contigo un garrote muy grande. Los Despeñadores de Catarata están completamente encerrados por barreras tanto naturales como levantadas por el hombre, significando que toda la zona es una gran fortificación samnita. Cuando entres por primera vez en este área te encontrarás con solitarios sentinelas y puestos, pero los samnitas han construido una fortaleza protegida por dos gruesos muros, por lo que si te aventuras hasta el interior, sin duda te verás enfrentado a a escuadrones completos de samnitas. Ha habido informes de que los samnitas han tomado como rehenes a algunos de tus compatriotas, pero dichos informes están aún sin confirmar. Hay un santuario situado en un minúsculo trozo de tierra en la bifurcación del río, rodeado por flores silvestres de un color rojo brillante. El color de esas flroes parece tener algo que ver con las horribles ofrendas que los samnitas ofrecen a sus dioses en ese santuario.

Envuelta entre los Despeñadores de Catarata, el Pozo de Egeria y el Matorral Sálico, hay una pequeña colina conocida como la Cuesta de Cervino (Cervinus Rise). Una banda de cazadores ha situado ahí su campamento, lo que te permitirá obtener algunos artículos o quizás algunas monedas si haces un alto en el camino y compruebas si hay alguna misión en la que te puedas embarcar.

El Bosque Desoro (Desoro Woods) yace justo al este de la fortaleza samnita en el Despeñadero de Catarata, pero no es probable que un respetable ciudadano romano como tú encuentre ahí algo de interés. Los telquinos (telchines) han profanado este área, y su maldad parece rezumar en toda cosa viviente. E incluso se ha introducido en cosas no vivientes, prolongando de un modo antinatural sus vidas. Dentro del fuerte, los telquinos han elevado altares para llevar a cabo sus terribles ritos. Se rumorea que los telchinos y los samnitas tienen algún tipo de alianza, pero hasta ahora no hay prueba de ello. Quizás si lo investigas, puedas finalmente sacar a la luz las evidencias que garanticen que el ejército romano responda a la odiosa presencia telquina.

Al suroeste de la infame fortaleza telquina está la Colina Verde (Verdurous Knoll). Pocos humanos o criaturas míticas residen en este área, que está bajo el control animal. Rabiosos lobos grises (Rabid Grayhide wolves), jabalíes cargadores de los claros (Glades Charger boars), y una multitud de otros bichos malditos gobiernan esta zona. Los buitres gigantes (giant vultures) se han apoderado de algunos grandes salientes rocosos para establecer sus nidos y poner sus huevos, mientras que la escupidora de veneno (Venom Spitter) y la cobra Venatrix utilizan los sistemas de raíces para cobijar sus nidadas. Pero ninguno de estos es tan temible como los ciervos esqueleto(Skeletal Stags) y los osos corruptos (Tainted Bruins), muertos vivientes que seguramente envidiarán tu cálida carne y desearán arrancarte uno o dos trozos. Ocasionalmente un grupo de sátiros (satyrs) caza en esta zona, pero incluso ellos no se aventuran muy lejos en la Colina Verde.

El Cañón Partido (Scindo Canyon), al sureste de la Colina Verde, es un largo cañón en el que se distribuyen algunas desastradas chabolas, y por el pasarás cuando viajes hacia la Fortaleza de Plutón  (Arx Pluteus). Este cañón está repleto de grandes rocas entre las que se cobijan las chozas por lo que te las encontrarás de repente. Lo cual significa que debes ser especialmente precavido, pues los habitantes originales de escas casetas las abandonaron hace tiempo y los escorpiones son sus actuales inquilinos.

En la Fortaleza de Plutón podrás descansar un poco, puesto que los romanos han ocupado esta zona para proteger la entrada del Valle del Vapor (Vaporo Valley). Han establecido murallas y torres de vigilancia para guardar los pasos montañosos. Y también algunos ciudadanos romanos residen ahora aquí, dada la seguridad de las fortificaciones. Así, encontrarás algunos mercaderes o quizás incluso algo de trabajo. Si por casualidad las arpías del Desfiladero de Mordeo (Mordeo Gorge), al oeste, atacan es campamento romano de la Fortificación de Plutón, tendrás ocasión de blandir tu espada, o lanzar un par de hechizos, en defensa de tus compatriotas. Lo que te proporcionará una recompensa.

Desde la cima de las montañas que rodean el Desfiladero de Mordeo han caido grandes rocas que lo han transformado en un camino laberíntico. El serpenteante sendero es de lo más desafortunado porque las arpías utilizan las rocas caidas para construir sus nidos. Estas arpías son especialmente desagradables y agresivas, y se sabe que algunas son capaces de lanzar hechizos. Si te mueves con cuidado a través del desfiladero quizás tengas suerte y solo tengas que enfrentarte a las arpías una por una, pero si armas jaleo te arriesgas a atraer a toda la colonia como invitados a la fiesta.

Al noroeste del Desfiladero de Mordeo está el (Cruor Meads). La principal característica de este área es la serie de mesetas entre las que se han tendido puentes de cuerda para poder desplazarse de una a otra. En lo alto de las mesetas hay varias sobrecogedoras ruinas griegas que han sido ocupadas por sátiros y ménades (maenads). Los sátiros han levantado una estatua a su dios Pan, y la danza de las ménades alrededor de la estatua es algo digno de presenciar antes de morir. Hay otra estatua en la zona, pero es poco se sabe sobre alla -excepto que, por alguna razón, está protegida por las ménades y los sátiros. Las ménades tienen grandes reservas de vino y urnas rebosantes por todas partes, y si te atreves, puedes probar a servirte tú mismo. En el lado este del Crúor Aguamiel hay un pequeño campamento de sátiros y ménades apartado de los que viven en las ruinas. Pero atención: será mejor que no te presentes en su campamento sin invitación. Y lo que es peor, ciervos esqueletos y osos corruptos han sido vistos merodeando en las cercanías de esta zona, y no te gustaría que te atrapen tras la puesta de sol.

Si avanzas más hacia el oeste para completar el circuito alrededor de los Claros de Diana Venatrix llegarás a la Arboleda Sagrada (Sacred Grove). Justo al este del Espejo de Diana, esta arboleda es el hogar de una bandada de viciosas estrigas de los bosques (Wood Strix), que viven cerca de tres pequeños estanques. Se rumorea que las viejas estructuras cubiertas de vegetación por las que viven las estrigas son restos de los antiguos dioses. Las áreas de las estrigas están rodeadas por vallas de viñedos que casi con todas seguridad no crecieron por un proceso natural, y no querrías quedar atrapado en ellos, porque las estrigas te atacarán y te harán pedazos. Hay un poblado muy pequeño de romanos en lo alto de la colina sobre el campamento de las estrigas, que sólo es accesible por una vereda que recorre todo el camino desde el Templo de Diana hasta Crúor Aguamiel. El pequeño pueblo es relativamente seguro, aunque muy pocos romanos viven allí.

Continuando hacia el oeste te encontrarás en la ribera sur del Espejo de Diana, donde hay una academia herbalista. Haz ahí una parada para aprovisionarte de las hiebas que necesites, o quizás para encargarte de alguna misión que te mantenga ocupado. En los Claros de la Venatrix siempre hay demanda de fuertes guerreros.

Los Claros de la Venatrix ofrecen plenas emociones para el aventurero que se atreva a entrar, ¡y grandes recompensas para aquellos los suficientemente afortunados como para salir! Por ejemplo, una alfombra de piel de gran oso de los claros le dará un aspecto formidable a esa casita que querías construirte en Roma. Y desde luego, si no te motiva únicamente la ambición podrías ayudar a hacer de los Claros de Diana Venatrix un lugar más seguro para tus compañeros romanos que viven allí. En cualquier caso, aguza tu ingenio pero recuerda que sólo el ingenio no será suficiente.

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