Gods & Heroes
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La Bahía de Caere: frontera mortal

Los insurgentes faliscos (faliscan) de la Bahía de Caere (Caere Bay) están deseosos de entregar sus vidas para acabar con el gobierno romano e incluso tras ello probablemente aún seguirían resistiendo. Los faliscos son descendientes de los estruscos (etruscans) y del pueblo nativo de la Bahía de Caere. Se aliaron voluntariamente con Roma para disfrutar de los beneficios del orden civilizado, y la mayoría de ellos estaba inicialmente satisfecha de vivir y trabajar con los romanos, pero había una facción de descontentos que no apreciaban la vida bajo las normas de la República, y no perdieron un instante en tomar las armas por su causa. Inicialmente estos rebeldes fueron contenidos fácilmente por las superiores fuerzas romanas, pero últimamente parecen estar atrayendo a más y más hombres a su empresa. Para empeorar las cosas, el levantamiento de las hostilidades faliscas parece haber coincidido con la llegada de un enjambre de muertos vivientes. Los comandantes romanos han descubierto que los rebeldes utilizan una insidiosa magia negra para atraer a nuevos reclutas, tanto vivos como muertos. Con los soldados romanos y la ciudadanía de Caere y del Valle de Alsium (Alsium Vale), volviéndose cada vez más supersticiosos, las defensas romanas en la zona corren grave riesgo de verse sobrepasadas. Se necesita desesperadamente a un héroe que no tema a los rebeldes ni a sus esbirros muertos vivientes para apoyar a las fuerzas que preservan las posiciones de la República en este vital establecimiento fronterizo.

En el Valle de Alsium (Alsium Vale) hay un pequeño pueblo establecido originalmente por los faliscos, que actualmente está también habitado por muchos romanos. Situado en un área arbolada en el contorno este de la Bahía de Caere, se llega hasta el por estrechos caminos fuertemente vigilados por las fuerzas romanas, y es el punto más lógico para que un héroe recién llegado comience su campaña en la zona. Hay una gran estatua en medio del pueblo, presumiblemente un tributo a algún antiguo político reverenciado por los faliscos locales, muchos de los cuales todavía viven en Alsium y son víctimas tanto de la violencia de sus rebeldes vecinos como de las fuerzas romanas.

Cuando los romanos se hicieron con el Valle de Alsium, los insurgentes faliscos establecieron dos nuevos campamentos base al este de la Bahía de Caere. Uno de esos campamentos está en las colinas al norte del pueblo y al oeste del Templo de Leinth. En un intento de evitar la persecución de los romanos, los rebeldes encadenaron esqueletos a los árboles, erigieron extrañas efigies, y construyeron pequeños féretros para dar la impresión de que una presencia malvada se había establecido en el templo. Fundamentalmente la táctica parece haber funcionado: Artorius, el centurión al mando de las tropas del Valle de Alsium, está perdiendo rápidamente el control de la situación porque sus hombres se han vuelto profundamente supersticiosos y por lo tanto completamente ineficaces a la hora de combatir a la insurrección. El templo en sí consiste en un altar de fabricación etrusca y dos inquietantes tumbas vacías.

Cuando hayas contenido a los rebeldes del norte, será hora de dirigirse hacia el sur, hacia la Pendiente de Alsium(Alsium Downs). En el borde este del Valle de Alsium hay un inicio de senda que conduca hacia la Pendiente de Alsium, una zona muy traicionera a pesar del hecho de que ni los rebeldes faliscos ni su banda de muertos vivientes han sido vistos acampar o desplazarse por allí. Consiste principalmente en un camino cubierto de hierba encerrado entre escarpados despeñaderos. Águilas, lobos y carneros han poblado estas colinas tan densamente a ambos lados del camino que sufren ataques de locura y se sabe que atacan a los viajeros a discreción. Desgraciadamente, es necesario atravesar la Pendiente de Alsium para llegar a las Ruinas de Rogim (Ruins of Rogim), al Valle de Vipera (Vipera Valley), y al Descanso de Guerrero (Champion's Rest).

Al poco de entrar en el sendero de la Pendiente de Alsium, hay una bifurcación en el camino. Si tomas la pequeña bifurcación de la izquierda hacia el este, llegarás hasta el Descanso del Guerrero, un pintoresco valle que eligieron tres legendario héroes romanos como el lugar de su retiro. Aunque todavía siguen teniendo una considerable influencia, y cualquier aspirante a héroe debería buscarlos para pedirles consejo, estos héroes retirados han dejado que sus egos absorvan lo mejor de sí mismos, como atestigua el lujosos atavío de sus residencias. ¡Hasta sus sirvientes portan las mejores libreas!

La leyenda local dice que un segundo contingente de rebeldes faliscos que fue expulsado del Valle de Alsium estableción su campamento en las Ruinas de Rogim. Al contrario que los que acamparon junto al Templo de Leinth, estos faliscos fueron fácilmente cercados por los romanos; las espectaculares ruinas estruscas fueron el escenario de una horrible carnicería. Tácticamente, las ruinas eran casi imposibles de defender para los faliscos; no había salida trasera, ni lugar para retirarse. Los rebeltes estaban atrapados y no eran rival para los soldados romanos mejor entrenados y equipados. Pero al final, las fuerzas romanas cometieron un drástico error: dejaron con vida a un místico falisco, que hizo uso de sus poderes oscuros para levantar a sus hermanos caidos de entre los muertos. Las Ruinas de Rogim están ahora repletas de muertos andantes.

Al suroeste de las Ruinas de Rogim está envuelto en neblinas el inóspito Valle Vípero (Vipera Valley). Un antiguo pueblo elevó una vez gigantescas formaciones de rocas en el valle para honrar a su dios serpiente. Ya hace mucho tiempo que esas gentes desaparecieron, pero los grabados pétreos siguen allí. Y también siguen las mortales serpientes venenosas que aquellos adoraban, hasta el punto de que el enlodado suelo del valle está cubierto por estos reptiles. Hay tan sólo unos pocos caminos estrechos que conduzcan hasta el Valle Vípero, puesto que se haya rodeado de inmensas formaciones rocosas.

Hace muchos siglos, un rey llamado Maliminas gobernaba toda la Bahía de Caere. Desde su castillo en lo alto de la Colina del Lamento (Wailing Hill), al oeste del Valle Vípero, podría contemplar todo su reino y regocijarse. Pero la avaricia y el poder pueden corromper hasta al más nobles de los soberanos, y Maliminas cometió quizás el más imperdonable de los pecados: asesinó a sus propios hijos. Los dioses le castigaron adecuadamente como habían hecho con el sabio rey de Tracia, Fineo: a Maliminas no se le permite morir ni por lo tanto poner fin a su sufrimiento, mientras que las arpías lo acosan incesamentemente, sin permitirle comer ni dormir. Maliminas sigue viviendo en lo alto de la Colina del Lamento entre las ruinas de su castillo y los últimos restos de su reino.

Las Cuevas de la Colina del Lamento (Wailing Hill Caves) son accesibles mediante una escalinata del castillo que conduce hasta el interior de la propia montaña y cruza hasta el otro lado en la Costa Desolada (Solum Shore). Nadie sabe cuándo o por qué se comunicaron las cuevas con el castillo, pero recientemente han sido utilizadas por los insurgentes faliscos para transportar los suministros que llegan por el mar hasta su campamento en las Ruinas de Rogim. Como con las ruinas, los romanos conquistaron este área y acabaron con los rebeldes faliscos, pero los muertos se han alzado y vagan por las cavernas. ¡Quién sabe qué más acecha en las profundidades de las Cuevas de la Colina del Lamento! Quizás algún día llegue un héroe que limpie el mal de su interior.

La Costa Desolada (Solum Shore) es un extenso pero asolado trozo de playa en el flanco sur de la Bahía de Caere. Peso a sus sobrecogedoras vistas del mar y a algunos espectaculares barcos naufragados, medio hundidos, nadie vive en la Costa Desolada. Ello se debe probablemente al hecho de que fórcidos (phorcydes), cetos, y muchos de los muertos vivientes faliscos consideran a esa costa como su hogar. Podemos asegurar que un paseo bajo la luz de la luna por esa playa resultaría particularmente peligroso. Las gentes de Caere insisten en que una insidiosa sirena (siren) llamada Laethnosia vive en un embarcadero natural que sobresale de la costa, en medio de las ruinas de una antigua estructura, y que los cetos obedecen sus órdenes. Además de los muertos vivientes faliscos, tarde o temprano habrá que ocupar se de Laethnosia si queremos que la Bahía de Caere vuelva a ser alguna vez un lugar próspero.

Al oeste del Valle de Alsium la carretera se divide; el camino que lleva al noroeste se dirige a las Colinas Tectare (Tectare Hills), que se cree que es otra de las principales bases de operaciones de los rebeldes faliscos. Hay una senda que serpentea a través de las colinas, por las que hay esparcidos varios campamentos fortificados. Los exploradores han reportado la presencia de troncos apilados en casi todos esos campos, lo que los comandantes romanos toman como evidencia de que los faliscos, dirigidos por los hermanos dioscuros, se están atrincherando en las Colinas Tectare y planean lanzar sus asaltos desde allí. Los campamentos faliscos están ocultos y bien afianzados, como los de un ejército que se ha retirado a una posición más elevada. Pero no se quedarán en las colinas para siempre. Probablemente sería mejor que alguien tomase algunos hombres se presentase allí para acabar con ese problema.

Continuando hacia el oeste desde las Colinas Tectare te llevará hasta Caere, una población mucho mayor que la del Valle de Alsium situado en lo alto de una meseta y que tiene una impresionante vista del mar. Caere se estableció originalmente como un poblado costero en la base de la meseta, pero mientras la ciudad prosperaba y crecía, muchos de sus habitantes faliscos se establecieron en las tierras más altas de la planicie. Y esta es ahora la única parte de Caere que todavía resulta habitable.

Hubo un tiempo en el que Caere fue un importante nexo del comerco, una bulliciosa y creciente ciudad en la que bienes y mercancía fluían a través de sus dos puertos. Pero entonces el río que alimentaba la bahía se secó inexplicablemente, las aguas de la bahía retrocedieron, y el tráfico comercial disminuyó hasta casi desaparecer. Para colmo de males, parte de la colina del extremo sur de la ciudad se vino abajo, debido a que los fallos del primitivo sistema de drenaje de la nueva ciudad aceleraron la erosion de la ladera. El derrumbe se llevó consigo muchos edificios, duplicando la destrucción al caer sobre el casco antiguo de Caere. Todavía pueden verse los restos de las casas y tiendas derruidas en el Abismo (Slough), como a los residentes de Caere les ha dado por llamar al montón de escombros que ahora quedan en el fondo de la meseta.

Pese a todos sus problemas, Caere es la guarnición romana más valiosa de la Bahía. Y como tal, es posible hallar allí gran variedad de equipo, comida y bebida, y otros bienes. Una vez que hayas hecho todo lo posible por las gentes del Valle de Alsium, visita Caere. Hay jaleo más que suficiente en la Bahía de Caere, y Pilus Prior Nematoria, el comandante romano de Caere, te ayudará seguramente a decidir a dónde dirigirte a continaución.

Si en cambio tomaste el camino que lleva al suroeste en la bifurcación del camino al oeste del Valle de Alsium, llegarás recto hasta el Pantano de Caenosus (Caenosus Fens). El pantano es todo lo que queda de los dos puertos de Caere. Y hoy día está tan de presencia humana como activo estuvo antes de que la bahía se secara. Todos sus habitantes han dejado el área y se han trasladado a Caere, abandonando el pantano a los cocodrilos. Las construcciones todavía se mantienen en pie, pero han alcanzado un estado tal de decrepitud que un gran número de piratas muertos vivientes, que solían atacar la zona mucho antes de la reciente resurrección de los rebeldes faliscos, lo han convertido en su hogar. Tradicionalmente esos piratas siempre han tenido un aspecto habido un sombrío y taciturno, pero nunca habían sido una real amenaza para los vivos, hasta ahora. Últimamente han estado atacando a discreción, y Nematoria teme que la magia negra de los faliscos ha sido empleada también con los piratas muertos vivientes. Esto, obviamente, significaría un enorme problema para la ciudad de Caere.

El Viejo Puerto de Caere (Old Caere Docks) es todo lo que queda del casco antiguo de Caere, y es casi idéntico al Pantano de Caenosus: unos muelles inutilizables, embarcaderos destruidos, y construcciones en ruinas son lo más destacado de la zona, mientras que los piratas muertos vivientes y los cocodrilos son sus únicos habitantes, aunque también se han visto águilas posarse en el Viejo Puerto de Caere. Este lugar y el Pantano de Caenosus están unidos por puentes aún practicables, aunque por supuesto tendrás que cruzar la ciénaga para llegar del uno al otro.

El Sumidero de Caere (Caere Wash) es una cuenca de lodo que en su día fue una bahía que traía todo tipo de bienes y mercaderes emprendedores a la ciudad de Caere. Ahora, los barcos medio hundidos en el barro son testigos de su triste historia: el río se secó, la bahía retrocedió, el floreciente comercio de Caere se interrumpió de forma abrupta. En los montículos de arena y escombros ha empezado a crecer hierba, que constituyen el único signo de vida en un paisaje por lo demás inóspito y desolado. Los bancos de arena en la boca de la bahía, que hoy son más bien colinas, son llamados por los vecinos los Bancos de la Miseria (Miseria Shoals). Juntos, el Sumidero de Caere y los Bancos de la Miseria parecen una especie de cementerio de barcos. Los restos esqueléticos de los barcos encayados en el lodo son tristes recuerdos del comercio que una vez tenía lugar aquí. Eso, y un reflejo espectral de las tripulaciones que de aquellos barcos, que ahora han despertado de entre los muertos para atormentar las áreas que rodean Caere. Los marineros muertos vivientes deambulan alrededor de los bancos de arena y los barcos destruidos, como vagabundos, tan infatigables en la muerte, como marinos fueron en vida. Junto a los piratas muertos vivientes moviéndose por los alrededores, no puede decirse que o haya actividad, pero nada de lo que se mueve en el Sumidero de Caere o en los Bancos de la Miseria está ayudando a los ciudadanos de Caere a reconstruir su ciudad. Ciertamente hay muchas cosas en estas dos áreas con necesidad de que un intrépido héroe les ponga solución.

El Repliegue de Lachesis (Lachesis Fold) es uno de los mayores campos de entrenamiento para los luchadores faliscos de toda la Bahía de Caere. Siempre hay una multitud de rebeldes marchando al unísono y ejercitando entrenamientos de combate a lo largo de este herbáceo valle encerrado entre una escarpada montaña y un ancho y raudo río. Los rebeldes faliscos se desplazaron hasta el Repliege de Lachesis cuando los romanos tomaron el control de Caere, y podemos asegurar que aquí es donde entrenan a los nuevos reclutas con los que planean recuperar la ciudad. Aunque combatir a las muchas tropas rebeldes de la zona se tomará seguramente casi toda tu atención, no olvides las enormes y antiguas estatuas cubiertas de musgo que fueron talladas en la misma montaña y que vigilan el área.

La Hondonada de Feralis (Feralis Hollow) consiste en varios túmulos levantados durante muchas generaciones por los faliscos y los etruscos, de quienes son descendientes. Toda el área es una hondonada excavada, más profunda que las colinas circundantes, por lo que cuando estés en la Hondonada de Feralis te verás rodeado por muros cuidadosamente leventados, caminos y montículos tumulares, con las montañas de fondo. Como lugar de descanso eterno, este lugar es sorprendentemente activo, ciertamente debido a que sus moradores han sido resucitados. Y también están los buitres, que han venido a alimentarse de muertos andantes. Pocos de los residentes vivos de la Bahía de Caere se aventurarían estos días en la Hondonada de Feralis. Hay historias sobre cuerpos en descomposición tendidos en el suelo, no mucho menos atractivos que los cadáveres andantes. Pero parece que alguien está desenterrando cuerpos y sometiéndolos a horrible tratamientos. Una cosa está clara: sean los sean los poderes corruptos que han estado reanimando los cadáveres los guerreros faliscos caidos, emana de la Hondonada de Feralis y de las catacumbas que se hayan bajo los túmulos.

La entrada a las catacumbas está en la esquina suroeste de la Hondonada de Feralis. Estas catacumbas fueron construidas para ser un lugar de descanso eterno palaciego y elegante para reyes y nobles, pero ciertamente se ha convertido en algo mucho más perverso. Nadie se ha atrevido a entrar en la Hondonada de Feralis en mucho tiempo. Los soldados estacionados en el fuerte de Caere se han vuelto tan supersticiosos como los del Valle de Alsium, por lo que es casi seguro que nadie osará aventurarse en las catacumbas para acabar con la fuente de la necromancia hasta que un verdadero héroe se ocupe del asunto con sus propias manos.

El campo principal de la insurgencia falisca está ubicado al oeste de la Hondonada de Feralis, en las Montañas de Tyrsenos (Tyrsenos Highlands), llamadas así por el jefe guerrero falisco Tyrsenos, que dio su vida para proporcionar a sus compañeros combatientes el tiempo suficiente como para evacuar Caere con sus fuerzas intactas. El hijo de Tyrsenos, Druso, está ahora al mando de los rebeldes faliscos, y los exploradores romanos han informado de que sus cuarteles están situados en la parte superior de las montañas. Los informes del servicio de inteligencia también informan regularmente de la presencia de un alto número de sacerdotes y magos faliscos. Dados los deseos de Druso de emplear las negras artes de la necromancia para engrosar las filas rebeldes, y el hecho de que Tyrsenos resulte estar enterrado en esos cuarteles, el optio Nematoria se teme lo peor, y se desespera por encontrar un héroe que venga a poner fin a las tácticas antinaturales de Druso antes de que el comandante falisco lidere el más profano ejército nunca visto para reclamar Caere.

Al oeste de las Montañas de Tyrsenos está la Granja de Nidas. Los campos de esta Granja han estado en barbecho durante mucho tiempo, al ser la tierra inapropiada para la cosecha. Esto ha dado lugar a una guerra de pujas entre algunoas residente de Caere que desean comprar esta gran granja y cultivar sus campos. Pero Homina Nidas no desea deshacerse de las tierras de su familia. Ahora que la ciudad amenaza con ocupar esas tierras por el interés general, debido a una infección de Aves del Estínfalo (Stymphalian Birds) que están anidando allí. Estos temibles pájaros metálicos con garras de bronce han tomado completamente la Granja de Nidas, junto con algunas águilas que han construido enormes nidos en los árboles, y rapaces gigantescas en las laderas de los montes que rodean la hacienda. Alguien debería ocuparse de esos pájaros del Estífalo, especialmente antes de que infesten toda la Bahía de Caere y causen estragos en las ya hostigadas fuerzas de Roma.

El centurión Lepontis y sus hombres, que eran los responsables de defender el Punto Excubitor (Excubitor Point) contra los piratas de Pravus Coves, están últimamente siendo víctimas de viciosos ataques. Han retrocedido hasta una situación estratégica, llamada el Retiro del Centurión (Centurion's Retreat), donde se han refugiado tras carros volcados en un último esfuerzo por evitar que los piratas avancen por la carreta que conduce a Caere. Las líneas de comunicación entre Lepontis y Nematoria no han estado tan abiertas como debieran, y parece que no se han enviado tropas de reserva para reforzar la posición del centurión. Por supuesto, ello se debe seguramente al hecho de que las fuerzas de Nematoria ya tienen las manos ocupadas con la insurgencia falisca. Mientras tanto, los piratas de Pravus Coves han colocado barricadas en el camino hacia Pravus y han tomado la torre de vigilancia del Punto Excubitor, situada en lo alto de un faro y que es una parte crucial de las defensas romanas que protegen la Bahía de Caere de una invasión extranjera. Es necesario que, como héroe, te presentes aquí y proporciones el refuerzo que el centurión Lepontis y sus hombres necesitan para recuperar la torre de guardia.

De todos los territorios romanos, la Bahía de Caere es uno de las más esenciales por su situación fronteriza como tal, y por ser la primera línea de defensa contra las hordas bárbaras sedientas de sangre romana. Pero asimismo se haya en una de las situaciones más desesperadas de todas las posesiones romanas: un ejército de rebeldes vivos y muertos se prepara para expulsar a Roma de la Bahía de Caere, mientras que otra fuerza invasora ha establecido recientemente un punto de apoyo a tan solo un día de marcha de la capital del territorio. Desde luego, estas desalentadoras amenazas al gobierno romano sólo significan que la gloria que alcanzarás gracias al uso de tu espada será todavía mayor ¿No es así, héroe?

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