Las Montañas Circias (Circian Highlands) constituían el límite entre el terrorio romano y las tierras de los volscios (Volscians), al sur de las Colinas de Anxur (Cliffs of Anxur). Pero con la conquista de los volscios a manos de una maliciosa tropa de invasores griegos, las montañas circias son ahora la línea fronteriza de un conflicto en rápido crecimiento entre fuerzas romanas y griegas. Un gran grupo de centauros (centauri) mercenarios, a las órdenes de los griegos, ha invadido recientemente la región. Los soldados de Arx Tribulus no dan abasto tratanto de cortar los ataques de la aterradora amenaza centaura, y, en consecuencia, no han sido capaces de enviar tropas para combatir a los devastadores piratas (wrecker pirates), que han establecido un baluarte en la costa. Los piratas operan con total impunidad, dado que las fuerzas romanas de la región se ven abrumadas en la actual situación.
A no ser que Arx Pluteus, la principal fortificación militar romana de las Montañas Circias, reciba pronto algún tipo de refuerzos, la apertura de un segundo frente de batalla contra los piratas devastadores resultaría a todas luces fatal. La invasión centaura por sí sola ya amenaza son sobrepasar a las insuficientes fuerzas estacionadas en Arx Pluteus. La fortaleza es la primera línea defensiva entre las hordas bárbaras del sur y las tierras civilizadas de Roma al norte, y consiste en un centro de mando regional bien defendido y una guarnición de tropas. El tribuno Novius Metus, un oficial patricio, está al mando de Arx Tribulus, pero es joven y se siente algo incómodo con su autoridad. Tampoco le ayuda el hecho de que pocos de sus exploradores han sobrevivido lo suficiente como para elaborar informe alguno.
El Valle de Inesco (Inesco Valley), al oeste de la fortaleza romana, está rodeado por grandes montañas al norte y al sur. Un camino sin pavimentar cruza el valle desde su zona este, y baja por la línea costera del oeste. Este valle está habitado por bestias salvajes como chacales, ciervos, y viciosas manadas de perros salvajes. Pequeños senderos se entrecruzan a lo largo de todo el valle, que está cubierto de abundante hierba y flora.
Los piratas devastadores han estado asidiendo la costa desde las Montañas Circias hasta las Costas Tirrenas (Tyrrhenian Shores). La Costa de los Náufragos (Naufragus Shore) es un área frente al mar que consiste en una serie de mesetas que descienden desde el Valle de Inesco hasta el mar. Sirve como enorme campamento para buena parte de las fuerzas piratas establecidas en las Rocas Devastadoras (Wrecker's Rocks), más al oeste.
Las Rocas Devastadoras son una serie de cuatro grandes islas rocosas conectadas por unos puentes de tablones y sogas que se balancean precariamente sobre los canales oceánicos que hay entre ellas. Normalmente hay cierto número de balandros anclados junto a la costa, y los piratas han construido un pequeño desembarcadero que conduce hasta el agua al norte de la mayor de las islas. El capitán Rufinus, el líder de esta tumultuosa hueste de asesinos y ladrones, probablemente se encuentre en esa isla, donde está ubicado el principal fuerte pirata. Los cuarteles de Rufinus no son una fortificación muy bien levantada sino más bien un variopinto ensamblado de pecios y restos de naufragios, trozos de barcos abandonados, tablones de madera, lienzos de lona, y viejas cajas y barriles. En cualquier caso, haría falta una considerable fuerza para asaltar el puerto de Rufinus y llevarlo ante la justicia.
La carretera principal que sale de las Costas Tirrenas pasa por Arx Tribulus y el Valle de Inesco, y se dirige hacia el sur a través del Paso del Incanto (Incanto Pass). Este paso está flanqueado a este y oeste por intransitables laderas montañosas. Las únicas criaturas hostiles que verás aquí son las patrullas centauras, si tienes de la desgracia de cruzarte con alguna; se sabe también que algunos venados deambulan ocasionalmente por el paso.
Los hostiles centauros patrullan regularmente el paso porque está justo al norte de su principal establecimiento, situado en los Campos del Insidior (Insidior Fields). Los griegos persuadieron a su jefe Archigos para que invadiera las Montañas Circias con su grupo de centauros, como parte de los ataques coordinados que lanzan sobre los romanos de Arx Pluteus. Ubicado en un valle natural, el campamento centauro de los Campos del Insidior está rodeado al este, norte y oeste por escarpadas colinas y picos montañosos. En los bordes del valle crecen algunas hiberbas y flores, pero su suelo está generalmente más pisoteado que la mayoría de áreas de la región a causa de la alta población centaura. Esta es un área altamente peligrosa, y los centauros son célebres por su ferocidad y brutalidad, por lo que hay pocas posibilidades de cruzar estos campos sin enfrentarse a varias de estas amenazantes criaturas.
El Valle de la Magia (Magia Valley) se dirige desde el oeste de los Campos del Insidior hasta la playa de la Costa del Naufragio. Las fuerzas centauras amenazan con establecer allí campamentos alternativos, pues ya han ocupado casi cada centímetro de los Campos del Insidior, y cada día llegan más y más, ávidos de unirse a la pelea y hacerse con los despojos de la guerra. Los pequeños campamentos del Valle de la Magia están ubicados principalmente entre picos montañosos que sobresalen en la zona.
La carretera principal pasa a través de los Campos del Insidior y se dirige al suroeste, pero un camino más pequeño se ramifica y conduce hacia el sur. Este sendero menor cruza El Desfiladero del Excanto (Excanto Gorge). Este desfiladero, una estrecha pero fértil área, limita al este y al oeste con montañas infranqueables. Se trata de un paso relativamente seguro, pues no hay nada más que carneros, chacales y abundante flora salvaje.
Al extremo sur del desfiladero está Laurentum, que en su tiempo fue un poblado romano. Pero los griegos y los centauros han expulsado a todos sus habitantes, y sus únicos ocupantes actuales son griegos. El pueblo está situado al borde de una colina y goza de las asombrosas vistas de una catarata que alimenta el río Numicio.
Un sendero que sale por el lado este de Laurentum te llevará hasta detrás de la majestuosa catarata y hacia el interior de la Cueva de Torreo (Torreo Cave). Un lugar húmedo y oscuro cuya entrada está atestada de musgos y helechos, y que se introduce profundamente en la roca. Se supone que los griegos también han tomado esta caverna, y posiblemente incluso establecido allí su cuartel general, pues cada vez se detectan más exploradores griegos y tropas de asalto en las Montañas Circias.
Tras cruzar los Campos del Insidior, a la carretera se la denomina Vía Circia, y conduce hasta el río Numicio y eventualmente hacia el interior de las Colinas de Anxur al sur. Aunque se trata de un camino ancho y pavimentado, la Vía Circia está, como otras partes transitables o inhabitables de la región, encerrada entre elevadas montañas. Como resultado, la Vía Circia es un tramo directo entre ambos extremos. Hay algo de terreno a los lados de la carretera donde prospera la flora salvaje, pero las montañas que lindan con el camino son intransitables, por lo que si te ves atacado por criaturas hostiles, tu única salida es luchar o huir. La carencia de muchos adoquines es el triste testimonio de que aquí hace tiempo que no se hace sentir la influencia civilizadora de Roma, desde que los griegos han tomado más o menos el control de la parte sur de la región.
El río Numicio se expande por la porción sur de las Montañas Circias. En general, el caudal resulta cenagoso y pantanoso, con varios cañaverales y otras plantas creciendo a ambos lechos del río y en los bancos de la rivera norte. Es frecuente avistar cocodrilos tomando el sol sobre grandes rocas desprendidas de los picos montañosos de la rivera sur, y que ahora descansan en el mismo río. Además de estos reptiles, quién sabe qué más puede ocultarse entre las cañas, listo para saltar sobre cualquier viajero descuidado que pase confiadamente por los bancos del río.
A medida que el curso del río se acerca al mar, su profundidad disminuye y forma un área de grandes cenagales conocida como el Delta del Numicio (Numicius Delta). Recientemente, una gran población de temibles aves esfinfálides (stymphalian birds) se ha establecido en el delta. El agua se puede vadear hasta en sus zonas más profundas, y hay muchos pequeños islotes en los que a los pájaros les gusta posarse. Se dice que el ave alfa de la bandada, que los cazadores locales llaman Pyropus, es excepcionalmente repugnante y cruel. Hay un permanente manto de brumas flotando sobre el Delta del Numicio, lo que se añade a la lúgubre atmósfera del área que ha sido devastada por esos horribles portadores de corrupción, las aves estinfálides.
Arx Pluteus es todo lo que se interpone entre los griegos y la vital ciudad portuaria de Ostia, al norte, por lo que el hecho de que el tribuno Metus y sus hombres corran el grave peligro verse sobrepasados es una terrible situación. Se rumorea que, en el interior de su fortaleza de Anxur, los comandantes griegos planifican una invasión de gran envergadura a las Montañas Circias. Sin esperanzas de que lleguen refuerzos o suministros de Roma, el tribuno tendría pocas posibilidades resistir semejante ataque. Estos son, en verdad, días oscuros, y las Montañas Circias constituyen un fatídico distintivo del hecho de que la república romana necesita desesperadamente un héroe.














